
domingo, 11 de marzo de 2018
La autopista

Gatos Amarillos

El otro lado del pantano, o sea, la conciencia.
jueves, 23 de febrero de 2017
Los sueños del miedo
Decidí tomar uno de los trenes que conectaban con otros sueños, que eran los que mas nos enseñaban sobre los otros hombres y meno sobre la vida misma y sobre uno mismo.
Estaba en una estación de un tren que iba a Lomas de Zamora, había pterodáctilos y niños solos, trises, con brazos o piernas amputadas, que crecían rápidamente (mirando al cielo) volviéndose en primera instancia vagabundos y después morían (algunos como seniles ancianos).
Lo solido parecía líquido y muy viscoso, me dí cuenta que había algo verde, de aspecto seco y baboso, esperaba una eternidad, atrapado (con su tamaño similar al hombre) en una grieta de una estación ferroviaria, a la muerte de la humanidad o su esclavitud ante la llegada de sus hermanos antediluvianos de otra estrella. Él era quien soñaba (podía oler su miedo, ver su odio... prisionero de los siglos).
Al el darse cuenta de que lo miraba y exploró quien era yo (superficialmente). El tiempo comenzó a pasar tan lento que el aire parecía casi gelatina (respirar costaba mucho, y sentía mi sangre como piedras dentro mío, pero aún así podía caminar).
-Dejame solo Odiseo-Dijo La Masa.
Escupió un chorro de baba que difícilmente pude esquivar. Dos huecos llenos de pus apuntaban a mí (me miraban). El ser trató de salir del hueco arrastrándose, de vuelta el tiempo rápido, el piso líquido, etc.
Salí corriendo, escuchándolo arrastrarse por los túneles (que tenían tubos infinitos a su largo) hasta que pude imponer mi propio tiempo, y me metí en una estación a esperar al subte. No parecía llegar mas. Miré a la cosa babosiseca mirándome desde el túnel. Estaba quieta en apariencia, salvo por sus ojos veloces como el tiempo. Al llegar el subte me lo tomé y esperé a llegar a la terminal para bajarme del sueño.
Estaba babeando al piso, con los ojos desorbitado y el cuerpo todo entumecido. La campana estaba cerrada y la reacción química se hallaba en marcha, salí del laboratorio, dejé el equipo de seguridad y me fui a ver a los pibes al bar.
Pequeño cuento
Inhalé profundamente y decidí que eso abriría la puerta y yo lo liquidaría. Escuché como giraba el pomo de la puerta, y pensé en sangre. Al abrirse la puerta hice sonar mi arma que perforó al hombre verde con branquias y sin nariz que había estado agitando una bandera blanca. Los otros hombres verdes me miraron con una expresión indescifrable en su rostro.
-Manuel, ¿no es una lástima? ¿No había otra forma de solucionar nuestro conflicto con ellos?
-Ya tratamos, pero viste como eran los humanos. Al inicio del conflicto les ofrecimos la paz, después de solo unas pocas muertes de cada lado. Ellos no la aceptaron, no nos dejaron otra alternativa.
Cuento del otro lado del vacío
Alexandrof estaba bebiendo de a vasos su botella de vodka mientras miraba la fogata en medio del campamento. Segundo a segundo sentía los tañidos de la perdida de su conciencia a manos de la ebriedad y el sueño, pero mantenía forzosamente la vigilia para cuidar a sus camaradas.
Desde que se murió Vansha el no pudo recuperar su felicidad. Su alegre y sonrojado rostro ya no volvería a ser visto, la mascara que el se había puesto era la del moribundo eterno.
El frente rojo estaba siendo debilitado por los fascistas, y hasta había rumores de que un nuevo arma, por los germanos creada, era la causa de la rara afección que día a día los diezmaba.
Suponían que debía ser un nuevo tipo de arma biológica. Los cadáveres extraños, tenían fosforescencias y el único síntoma que antes de la muerte presentaban era una aguda anemia, que terminaba en cadáveres que tenían tanta sangre como una roca en saturno. Miro al cielo, donde a una distancia que para el humano es la misma que la infinitud, hacia una estrella, que le recordaba a su amada.
Se escucho un susurro siniestro entre las hojas.
Miro a sus costados y nada encontró. Miro su reloj, las 25:30 marcaba.
El invierno en Betauri es avasallador, pero en la URRS Boreal, el frío es similar, por lo cual podíamos aguantar más que los germanos, quienes vivían en el ecuador de este mundo.
Tosió unas cinco veces, miro atrás y vio el echillo risueño floreciendo.
El árbol comenzó a liberar su embriagador aroma que ensoñaba a los soldados, e inspiraba las letras y cantos de batalla durante la guerra.
Por urgencia Alexandrof abandono su puesto de vigilancia para ir a vomitar el guiso de lentejas y los tres litros de vodka que había ingerido.
Apenas termino de evacuar su bilis en la nieve, el oyó de vuelta el ruido que antes había oído, aquel escalofriante crepitar de las hojas, pero esta vez vio una sombra que lo miraba fijamente.
Paranoicamente agarro su metralleta y disparo hacia el ser que ante el se encontraba.
Cuando a el se aproximo, encendió su lámpara para ver a que le había disparado.
Estaba extendido en una larga superficie el cadáver de un símil a un oso hormiguero, pero con espinas y ojos felinos.
Alexandrof callo victima de las ensoñaciones que provocole el echillo.
Al despertar, encontró que, el ser al que le había disparado, al abrirle el estomago a cuchillazos con el motivo de “ENCONTRE COMIDA PARA COSINAR A LA SAL” encontró sangre de hedor a humano muerto.
Informo el descubrimiento a sus camaradas y decidió temporalmente retirarse del frente de batalla por un corto rato.
Sin que nadie lo viera recogió un par de flores del echillo, y fue a caminar por el bosque.
Empezó a buscar un lugar tranquilo y al echillo lo molió entre dos piedras (que el siempre traía a mano para moler el grano que le enviaban para comer en el frente, las cuales nadie sabía el conocía bien de la montaña en la que a Vansha conoció, en donde supo cual era el sentido de la vida en dicho momento y su amor mas profundo a ella expresó) y lo mezclo con bicarbonato de sodio y agua, y lo inhalo, cuan sobrio cerdo. Por un instante sus ojos cerro, e inhalo y exhalo felicidad y relajación.
Al abrirlos vio a un árbol que en frente tenía, conversando con otro acerca de los invasores que parecían no ser de este mundo, entre los que estaba el y empezaron a nombrar la ubicación de cada uno de los campamentos en los cuales los humanos se hallaban. Ciudades enteras que en los últimos treinta años hubo el humano construido por el tercer planeta de Beta Centauri (Betauri), campamentos de la URRS Boreal y de la URRS Austral, hasta que empezaron a nombrar a bases desconocidas que eran propiedad de los germanos.
El no tenía nada con que anotar esta valiosa información, excepto por una piedra, y una cuña. Mientras escribía las tres primeras bases, a paso firme y esperanzado (hemos batido al enemigo el pensó) rumbo al campamento, recibió en la cabeza una bala de plomo nazi. La piedra no fue capturada por los germanos, quienes la tomaron por una piedra cualquiera, y recogieron el cuerpo del muerto Alexandrof para ver como estaba llendo su nueva bioarma, a la cual el sovietico había liquidado. Solo les quedaban diez de aquellos energumenos. Tambien por el hecho de que la carne de los sovieticos era mas tierna que la de sus vacas, y prendia mejor al fuego por las grandes cantidades de alcohol que tenían en la sangre… sercanas a sangre disuelta en alcohol.
Mientras los germanos confiscaban la res que habían recogido mientras se les congelaban los labios los la baba que caía de sus bocas pensando en el manjar que iban a comer, los arboles contemplaron la roca con cierta curiosidad. Tambien les dio miedo que los fascistas, capaces de comer a un individuo de su propia especie, temieron por lo que pudieran hacer con ellos, que ni siquiera eran del planeta que les había dado origen. Decidieron alertar a los sovieticos durante sus sueños de echillo (los sueños de hechillo de estos hombres) de la posición de la piedra y otras informaciones que dieron un final a la guerra mas optimista que el esperable
domingo, 3 de julio de 2016
La bomba
Cada tanto se mandaban caritas, mensajes. La historia de siempre y bla, bla.
El primer conflicto lo tuvieron por los equipos de fútbol. River, Boca. River, Boca. El tema es que la primera vez que se vieron en la casa de un de ells fue en una juntada amigueril. Los amigos de ella, que iban a juntarse a ver el partido.
Nunca habían hablado de qué equipos seguían. Sencillamente sabían que estaban muy pendientes del resultado del partido River-Boca ese domingo y eso. Y... bueno, digamos que entre los gritos y eso lo terminaron echando a patadas de la casa a Serbergen. No puedes agarrar y sin saber de que tipo es la gente en el lugar empezar a gritar "Vamo Boca, a todos los gallina nos culeamos" mientras te agarras fuerte el paquete en un gesto de lo más obsceno... Lo sacaron a patadas al gilastrún.
Durante un tiempo se dejaron de hablar y eso. Del mismo modo que el Boca-River les desunió, el recital del Indio Solari les volvió a juntar. Ella además se había peleado un poco con ese grupo de amigos, coincidieron en la combi, se arreglaron. Cuando volvieron ya como que había onda de vuelta, empezaron a verse más seguido. Quedaron en salir. En el medio, Carol dejó el trabajo en la casa de empeños y se puso a vender masitas caseras hechas de arcilla. También diarios viejos pegoteados con plasticola, engrudos, ladrillos, los volvía artesanías. Empezó a vender eso, y después dejó el otro trabajo, entonces ya era más raro que fuera al café y que se encontraran, aunque cada tanto se seguían mandando mensajes. En el medio él se puso de novio con Carlos. Era el entrenador de un gimnasio que quedaba a media cuadra del café. A Carol no le cayó muy bien eso y decidió dejar de hablarle.
Haciéndola corta: el se mudó y ella también. A distintas ciudades. El en La Plata. Ella ¿por Gorky era? Él empezó a trabajar en una librería de usados.
No se volvieron a hablar hasta el día ella decidió empezar a estudiar historia en la UNLP. Él le contó que había cortado con Carlos porque Carlos... ¿Tenía sus fetiches?... un poco distintos de los gustos de Serbergen. Ropa interior de colores chillones con agujeros circulares.
Se quedaron charlando de los distintos libros que había en la librería. El le dijo si ella quería irse a vivir con el "Total, las artesanías las podes hacer en cualquier lugar, más o menos, y si vivís en La Plata te ahorras el viaje en tren". Muy precipitado. Ella se terminó la cerveza que estaban tomando esa noche. Le dijo que lo tenía que pensar. Se fue de ahí bruscamente. El seguía ahí. Como en un "Uh, que hice".
Pasa un día y otro y otro. Ella iba viendo que el sol daba paso a la luna y la luna daba paso al sol. El sol daba paso a la luna y... bueno. Al final ella se dijo <<Le tengo ganas hace años y etcétera. Me mandó. ¿Qué voy a hacer? Seguir en este lugar del orto con la vieja cascarrabias de la pensión y todo eso. Me voy con él. Las afueras de La Plata son bastante lindas.>>
Y ahí, mientras estaba yendo, entre una estación y otra, ve una nube extraña en el horizonte, del lado contrario al río más o menos. Se frena servicio del tren, baja en la estación. Mira su celular, ve la noticia
-Y ahí cayó la bomba nuclear.



