martes, 1 de julio de 2008

Sin-Titulo 1


Sentía la humedad de la sangre en las yemas de sus dedos. Los observó distraídamente. Agarro un porro y se puso a fumar. Obviamente la sangre era del bife de chorizo crudo que corto y puso recién al horno. Se fue a pasear por allí olvidándose de su cena y paso a paso acercándose a la casa desvencijada en la que vivía un amigo de el. Se rasco la nuca. Era extraño el lugar. Pensó en aquel día recién vivido.
Se esta acabando mi paciencia-Dijo al aire- Si no llega ahora no se que voy a hacer.
Empezó a verse una silueta extraña al fondo de la niebla que recorría ampliamente todo aquel paisaje. Bostezó son sonoramente cerrando por medio segundo los ojos. Cuando los abrió la vio adelante suyo.
Eh loco-Le dijo ella- ¿Sabes cuanto tiempo te estuve esperando?
No,-Dijo el señor- creo que medio segundo.
No, corto de mente, casi un día entero. Hace una hora me fui a comer algo. Llevo veintitrés horas. Y ya el avión partió…-Dijo ella casi con pena.
¿Cómo? Entonces… ¿vamos a quedarnos aquí eternamente?-Dijo casi desesperado el señor.
Si. La cagaste, nunca vamos a dejar de ser parte del imaginario colectivo, nunca vamos a tener siquiera nombre. Somos los dos personajes de este cuento corto.
El se fue, tenía hambre y pesar. Caminando llegó a su casa y se comió un pedazo de bife y fideos, se fue a dormir sabiéndolo. El sabía que si o si nunca iba a ser persona, eterno personaje aquel sin nombre.

martes, 3 de abril de 2007

Despertar


Se despertó. Sentía que no quería ni podía mover ningún músculo. Abrió los ojos. Vio un grupo de bestias monstruosas mirándolo durante 5 segundos, entre esos seres había uno con varias bocas, ojos y tentáculos relamiéndose los dientes. Después la visión se fue. El estaba asustado.
“Debe ser alucinación post sueño y parálisis nocturna”, Pensó.
Estaba en su habitación absolutamente a oscuras. Se quedo sentado en la cama, acariciándose entre ellas las yemas de sus dedos. Se acostó a los diez minutos y aunque quería dormir, no podía por el estrés que le había causado el ser con forma de pulpo mutante. Me quede así quince minutos y me puse a dar vueltas por la habitación, me fui a bañar a la media hora. Tuve la certeza de que Malena (mi novia) estaba muerta.
Yo sentía eso aun sin haberme enterado de ningún indicio. No tenía tiempo para llamar. Me vestí al tiro y fui corriendo hasta el edificio en donde vivía (mi ciudad). Toque el timbre de su departamento, serian cuatro y media de la mañana. A los dos minutos sonó por el contestador.
Hola-dijo con cansada voz- ¿quien es?
Yo-murmure- perdón por despertarte, es que creí que estabas muerta.
Que tierno-después de pronunciar esas dos palabras bajo a la puerta del edificio, la cual era de vidrio.
Me miro a trabes de la puerta sonriendo con un gesto cansado. Abrió la puerta. Le pedí disculpas por despertarla a esa hora y me fui. Ella quedo desconcertada.
Llegue a mi casa, me di una ducha. Bostecé. Me fui a mi cama. Volvi a dormir tranquilo.
A las diez de la matina desperté y me sentí feliz. Sonreía. Fui al baño y me cepille los dientes, uno a uno. Me mire al espejo, realice un buche con agua y dentífrico y escupí. Salí del baño y sonreí para mis adentros. Fui a la cocina/comedor y me prepare el desayuno. Lo consumí con todo gusto. Me senté un minuto en mi silla y después me levante para ir al trabajo. Salí de mi casa.
Caminaba despacio por la vereda de la avenida, miraba a los camiones, buses, motos y autos patinar por el asfalto. Me pare delante de una parada de transportes colectivos curiosa. Parecía totalmente normal pero había algo inquietante en ella. Me quede como hipnotizado delante de ella.
Su cara mostraba un gesto absorto y desconcertante. Era casi cómico pero daba pena. El esperaba algo, sin saber que estaba esperando. Cuando llego el ómnibus, el se subió mientras se sentía que algo en lo que estaba haciendo mal… y si… adentro del bus uno de los seres que vio a la mañana, que el creyó alucinación y nada mas, estaba en el colectivo. Como a una banana sacarle la cáscara esta bestia extraña le saco la piel a este señor. Entre todos los seres del bus lo convirtieron en asado.
Aquí es la Terminal del Bus-dije yo, pensando en lo extraña que era mi habilidad de saber el último día que tubo todo pasajero del colectivo 523, el que termina su parada en la tierra de las pesadillas.
Desperté. No suspire y me fui a dormir, dudando de la realidad de lo que recién sentí, vi y escuche.